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¡Socorro, mi hijo comienza las clases!

Desde los más chiquitos hasta los más grandes –padres inclusive– a muchos se les hace un nudo en la garganta en estos días.

Este período de inicio en la trayectoria escolar en cualquiera de los niveles supone la adaptación a un nuevo ambiente, espacio, entorno, propuestas educativas, actividades, materiales, institución, etc., etc. Entonces, la pregunta que nos cabe es, ¿solo los chicos/alumnos deben adaptarse? Es real que ellos son los protagonistas principales de este proceso, aunque algo muy fuerte también sucede en los padres y los docentes. Son muchos los interrogantes. Pero este artículo estará enmarcado básicamente en niño/adolescente, es decir, en la persona del alumno.

Dentro del proceso de adaptación, este período inicial es un tiempo de conocerse, donde se acuerdan códigos de comunicación, hábitos y pautas. Precisamente al considerar el período de iniciación no se puede poner el acento únicamente en el alumno, sino en las interrelaciones entre todos los participantes de la situación educativa, es decir niño/s, docente/s, padres y equipo de conducción.

Todo inicio es importante, pues deja huellas en el niño o adolescente, en su rol de alumno.

Período de adaptación

La mamá de un niño ingresante a primer grado comentaba lo siguiente: “Esta situación no es nueva solo para él, lo es también para mí”. ¡Cuánta verdad!

Es así que en este artículo me referiré al periodo de iniciación institucional, el cual implica un proceso de adaptación que asume características diferentes en una situación inicial, cualquiera sea la etapa del proceso de escolarización del alumno, en tanto la impronta de este inicio impacta fuertemente en la historia de vida escolar de los ingresantes.

Sugerencias para quienes comienzan en un nuevo nivel educativo.

Infórmese sobre:

  • Pautas de organización y convivencia institucional.
  • Aspectos prescriptivos y normativos.
  • Solicitar información en todo aquello que le genere dudas.
  • Registrar, anotar, todas las recomendaciones, pedidos de documentación, etc.
  • Que la institución ponga el énfasis en lo explicativo, en tanto esos primeros contactos con la familia permiten que baje el nivel de ansiedad y favorece la construcción de un sistema de códigos compartidos.

 

¿Cuándo se inicia este período en cada nivel educativo?

Si bien esto tiene que ver primero con la etapa evolutiva, y segundo con las experiencias previas –que son las historias de vida o experiencias educativas diferentes–, es necesario construir un sistema de códigos compartidos:

  • Uso del lenguaje. A veces los códigos construidos en la familia no son los que encuentra en la escuela en relación a la nominación de personas, objetos y situaciones.
  • Modos de relacionarse. Las formas del ámbito escolar/institucional no son las del hogar.
  • Expectativas. Siendo el niño el protagonista principal de la situación escolar, es quien necesita tiempo y criterios compartidos para relacionar el ámbito familiar con el escolar, situación que se verá favorecida a través de las actitudes, creencias, y acciones de los adultos del entorno. Para esto es importante:
    • Leer con detenimiento la información recibida.
    • Registrar las recomendaciones, pedidos de documentación, plazos, etc.
    • Solicitar aclaración de los términos de las carteleras que le generen dudas

Un adecuado tránsito de un nivel a otro favorece la integración, aumenta la satisfacción y evita el fracaso o el abandono, sobre todo en el Nivel Medio y/o Universitario.

Situaciones más frecuentes a tener en cuenta al comenzar un nuevo nivel educativo

Nivel Inicial

  • Intranquilidad al retirarse. Genere confianza en su hijo para que se quede tranquilo y se sienta seguro. Le enseñará a confiar en Dios si el/ella siente que usted puso su vida en manos de alguien confiable.
  • Un niño que no llora. Mamá, no te pongas mal si tu hijo no hace escándalo cuando te retirás del establecimiento, aunque sea su primera experiencia. ¡Ponete contenta, porque has hecho una buena tarea!
  • Mirar por la ventana. ¡Córrase, no lo espíe! El sabrá que usted está preocupado/a.
  • Preguntar y preguntar. Trate de no saturar con preguntas a su hijo cuando regrese a casa: “¿Qué hicieron en el jardín?” Es posible que él le diga: “¡Nada!”, y usted llegue a conclusiones erróneas.
  • Enséñele a cuidar las partes de su cuerpo.
  • No se demore. Llegue a tiempo a buscar a su hijo a la escuela. Si le piden que regrese en una hora, no vaya al hipermercado y llegue tarde. Y si le piden que la primera semana lo acompañe, trate de hacerlo.
  • Preguntas a la maestra. Anótese todas las dudas y preguntas específicas para la entrevista inicial. No trate de hacerlas en el primer momento.
  • Genérele expectativas. Motive al niño/a a descubrir, a anticipar con quién o con qué se encontrará, qué harán, etc.
  • Papás separados. Si los padres están separados, céntrense en el niño, no en el conflicto. El niño los necesita a ambos.

Nivel Primario

  • No comience diciendo: “¡Hijo, se acabó el juego!”. No lo haga salir huyendo...
  • Tampoco diga: “¿Cuándo van a aprender a escribir?”. Recuerde, es un proceso, no compare.
  • Evite: “¿Los van a contener, como en el jardín?”; “¿En qué aula van a estar?”; “¿Van a tener refrigerio, como en el Jardín?”.

Nivel Medio

¡Peligro, escuela secundaria o Polimodal!

¿Es distinta la escuela media de la primaria? ¡Y, sí!

Muchos chicos y padres ven a la escuela secundaria como un enfrentamiento entre “David y Goliat”. ¿Cómo vencer los temores? Vea –a través de la historia de David– que precisamente esa situación de caos, crisis, guerra, fue la oportunidad que el joven tuvo: la de casarse con la hija del Rey.

Es real que vivimos tiempos de mucha agitación en lo personal y en lo social.

Características del adolescente post moderno

Podemos mencionar algunas:

  • Negativas: La raíz del término adolescencia viene de adolecer, carecer de la madurez necesaria para tomar la decisión adecuada en el momento oportuno, como así escasas experiencias, y otras facultades que le permitan actuar de manera responsable como lo haría un adulto. De allí que a veces sea rebelde; falto de límites, desprovisto de valores, menos esforzado; más desalentado; más contestatario en casa y fuera de casa. Carente de rumbo o sentido de proyecto de vida.
  • Positivas: Si bien es el período más crítico es bueno reflexionar y rescatar los aspectos positivos de la adolescencia, la cual está saturada de “oportunidades de descubrirse a si mismo, de forjar una sana identidad, de acrisolar los más elevados ideales, de cultivar los más nobles sentimientos y de descubrir el amor” (Lic. en Psic. Juan M. Núñez) y de comenzar a dar los primeros pasos en la verdadera vocación que se ejercerá plenamente en la adultez. Es aquí donde la familia y los adultos del entorno cumplen un rol protagónico.

Entonces, para superar estos aspectos negativos, y frente a esta incertidumbre y crisis social, es necesario realizar una tarea compartida escuela-hogar, desde el padre/alumno y los referentes institucionales, y ver en ello la oportunidad para detenerse y hacer del ingreso al Nivel Medio una experiencia que impacte de manera duradera en la vida y trayectoria escolar del alumno.

Este período inicial dentro del proceso de adaptación, es un tiempo de conocerse –pares, docentes, alumnos, directivos–, tiempo de conocer las rutinas y pautas organizativas y de convivencia institucional, de acordar códigos de comunicación, crear hábitos, etc. Supone el logro de una adaptación del grupo de alumnos al ambiente escolar, como también las primeras relaciones familia-escuela.

Otros aspectos que benefician esta etapa son:

  • El período inicial de adaptación se verá facilitado en la medida que todos los participantes de la situación educativa sean protagonistas en diferentes momentos.
  • Que tanto el padre como el alumno conozcan –previo al inicio– el lugar físico; para qué van a ser convocados; cuáles son los planes de estudios, las diferentes orientaciones, el alcance de este período, y la dinámica institucional.
  • Es fundamental atender los horarios de ingreso y salida y los cambios que en esta etapa se producen.
  • No exponga a su hijo con “besos y abrazos”, aunque lo ame como padre; el chico puede sentir vergüenza frente a sus pares.
  • Ayude a su hijo a formar el hábito del uniforme.
  • Mantenga una comunicación permanente, ¡no se “borre”! La educación de nuestros hijos es una tarea compartida.
  • Si continúa en una misma institución escolar, sepa que habrá alumnos con experiencias educativas distintas. Intégrelo.

Conclusión

La adolescencia es esencialmente una época de cambios. Es la etapa que marca el proceso de transformación del niño en adulto, es un período de transición que tiene características peculiares.

Un justo y equilibrado término medio entre libertad e imposición es la más difícil tarea de los padres y la actitud más deseable: ni desatención que produzca el libertinaje o el escapismo, ni un autoritarismo que genere conformidad, indecisión, cobardía, traumas o rebeldía.
Límites claros y comprensivos que cuidan y acompañan, son imprescindibles desde el Jardin de Infantes hasta la adolescencia; y aunque él a veces no lo exprese verbalmente, los agradece y necesita íntimamente, pues son índice del valor e importancia que él tiene para sus padres. Son como las guías que posibilitan al retoño crecer rectamente hasta ser un árbol adulto.

Si Ud. transita en una noche oscura donde no están demarcados los limites, corre riesgos que ponen en peligro su vida y debe obligatoriamente disminuir la velocidad, para transitar en forma mas segura. Si quiere que su hijo transite la escolaridad de manera adecuada y segura, marque los limites pero permitale equivocarse. Esto hará que asuma los retos de la vida con entusiasmo sabiendo que puede y que es valorado.

Lic. en Ed. Silvia Stekar de Márquez Directora General del Colegio Bautista – Nivel Inicial Primario y Medio AMEN, perteneciente a la Iglesia Bautista “Jesús es Rey”, Pastor Hugo Marquez.